Antartica
Antartica
Antarctica, Our Southern Star
by Abe Sanoja
Antarctica Journey – Drake Passage
Two days we danced on Drake’s wild back, like riding horses on a shifting track, or swaying softly in a restless sleep, cradled by waves so cold and deep.
But lucky I was no sickness came,
just wonder rising with each wave’s name.
I walked the decks and breathed the chill, the sea alive, the air so still.
Then white appeared pure, grand, austere, a frozen dream so crystal clear.
Whales breached near, with curious grace, a gentle eye, a smiling face.
Seals lounged on floes like lazy kings,
penguins waddled in little rings, birds soared above in winds so bold, and glaciers carved the tales they told.
Icebergs drifted, blue and wide, like drifting cities on the tide.
Zodiacs danced in icy bays, where whales came close in playful ways.
Their breath like thunder, tails held high Perhaps a greeting, or just goodbye.
The penguins stared with open eyes,
as if we’d fallen from their skies.
We passed the stations, flags held tight,
braving science, wind, and light.
A fragile world, yet strong and wise,
beneath the vast antarctic skies.
And then we turned, the journey back,
another ride on ocean’s track.
But now with stories, stars, and grace,
that only the brave and lucky face.
For in that cold, unyielding land,
we touched the edge of nature’s hand
and came back changed, both still and stirred, with hearts full of the southern word.
by Abe SanojaDos dÃas danzamos sobre la espalda salvaje de Drake, como montar caballos en un sendero cambiante, o mecerse suavemente en un sueño inquieto,
acunados por olas tan frÃas y profundas.
Pero afortunado fui—ninguna náusea llegó, solo asombro creciendo con cada ola y su nombre.
Caminé las cubiertas y respiré el frÃo,
el mar vivo, el aire tan tranquilo.
Entonces apareció lo blanco—puro, grande, austero, un sueño congelado tan cristalino y sincero.
Ballenas saltaron cerca, con curiosa gracia, un ojo amable, una cara que abraza.
Focas reposaban en témpanos como reyes perezosos, pingüinos desfilaban en pequeños cÃrculos hermosos, aves volaban alto en vientos tan osados, y glaciares tallaban los relatos narrados.
Icebergs flotaban, azules y anchos, como ciudades errantes sobre los remansos.
Zodiacs danzaban en bahÃas heladas,
donde ballenas jugaban cercanas y encantadas. Su aliento como trueno, colas erguidas quizás un saludo, o despedidas.
Los pingüinos miraban con ojos abiertos,
como si del cielo hubiéramos caÃdo inciertos.
Pasamos estaciones, banderas erguidas,
desafiando ciencia, viento y vidas.
Un mundo frágil, pero sabio y fuerte,
bajo los vastos cielos de la Antártida presente.
Y luego giramos, de vuelta el andar,
otro viaje sobre el océano a cabalgar.
Pero ahora con historias, estrellas y gracia, que solo los valientes y afortunados abrazan.
Pues en esa tierra frÃa e implacable,
tocamos la mano de la naturaleza inquebrantable y regresamos cambiados, calmados y agitados, con corazones plenos de la Palabra del Sur.
por Abe Sanoja




















































































Cool🥶🥶🥶🥶🥶🥶🥶🥶
ReplyDeleteNo se que me gustó más, si tu bello relato o las imágenes, gracias por compartir.
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